Tu primera visita de rutina será aproximadamente un mes después de llevar a tu bebé a casa del hospital. Tu proveedor controlará su peso y altura y te dará consejos sobre cómo ocuparse de enfermedades o asuntos menores en casa y cuándo llamar al médico.
Todavía te estás acostumbrando a la vida con tu bebé, por lo tanto, permítete todo el tiempo que puedas para esta visita. Lleva todo lo que puedas necesitar para mantener al bebé tibio, alimentado y contenido, y asegúrate de llevar una copia del registro del hospital de tu bebé, si es que la tienes y también tu tarjeta de seguro. Recuerda registrar a tu bebé en el seguro médico también.
Probablemente, en esta visita tu proveedor hará lo siguiente:
Verificará que el mu&n~;ón del cordón umbilical se haya caído y que el ombligo se esté curando bien. Si tu bebé fue circuncidado, tu proveedor verificará que esté curando bien.
Vacunará a tu bebé contra la hepatitis si no fue vacunado en el hospital o en una visita anterior al médico.
Se ocupará de cualquier asunto de salud que note, como costra láctea o dermatitis del pa&n~;al.
Te dará un poco de información sobre la personalidad individual y el temperamento de tu bebé y también de su desarrollo.
Te preguntará sobre los patrones de sue&n~;o, alimentación y eliminación (informes sobre pipí y popó) de tu bebé. Tu proveedor querrá saber:
Si has llevado a tu bebé a otro proveedor de atención médica desde la última visita. Si es así, ¿por qué? Cuál fue el resultado de esa visita y si le recetaron algún tratamiento o medicamento.
Si el bebé levanta la cabeza cuando lo colocas boca abajo.
Si se calma, al menos brevemente, cuando te escucha o cuando lo levantas en brazos.
Si duerme un poco más durante alguna parte del día o la noche.
Si tiene períodos largos cuando está alerta.
Si te sigue con los ojos y estudia tus ojos y cara cuando estás cerca.
Si responde a tu voz y a otros sonidos.
Si observa un móvil ubicado sobre él.
Si está más nervioso al final del día. Todos estos comportamientos son normales en este momento.
Si estás amamantando, ¿estás tomando algún medicamento o suplemento?
Si hay algún estrés o cambio especial en casa. Habla con el médico Seguramente tú tienes otras preocupaciones. Ahora es el momento de hablar sobre esto con tu proveedor. Aquí hay algunos asuntos comunes:
¿Cómo está comiendo y durmiendo tu bebé? Hazle saber a tu proveedor la frecuencia con la que come tu bebé.
Tu bebé puede tener una afección en la piel muy común en los recién nacidos, como la costra láctea; tu proveedor puede ayudarte a comprender qué es y cómo tratarla.
Habla sobre cómo los hermanos y otros miembros de la familia se están adaptando.
Pídele a tu proveedor que te muestre cómo tomarle la temperatura a tu bebé. También puedes pedirle a la enfermera que mire mientras tú se la tomas, para que te dé sugerencias.
Pregunta sobre cómo controlar el llanto y medidas para reconfortar a tu hijo. Tu bebé debe responder a ser tomado en brazos. También habla sobre el uso del chupete. ¡Habla! Los padres nuevos siempre tienen preguntas. No seas tímido con tu proveedor de atención médica; él te quiere ayudar. Por ejemplo, debes mencionar a tu proveedor de atención médica cualquiera de las siguientes situaciones que se apliquen a ti:
La gente te da consejos que te confunden o que son contradictorios.
Tu bebé no responde a los sonidos, especialmente a tu voz.
Tu bebé no mueve las dos manos y pies por igual.
Tu bebé tiene un ojo hinchado o lloroso.
Tu bebé no enfoca tu cara cuando está alerta.
Te cuesta calmar a tu bebé.
Tú te sientes triste o te cuesta dormir o comer.
Pronto volverás a trabajar y no estás segura de cómo se las arreglará.
Tu bebé no se mantiene despierto más de 30 minutos por vez. No tienes seguro de salud para tu bebé. Hay programas disponibles para obtener esa cobertura.